Avís del blog per email

15 de juny de 2018

El libro de los finales de lengua en lengua

Lector carísimo, habría empezado Víctor Català de haber sido ella la que emprendiese una carta en castellano: en su momento Joan-Lluís Lluís nos convenció de publicar un libro excepcional, Lo libre dels grands jorns de Joan Bodon, traducido por él bajo el título El llibre dels finals. Cito palabras de su prólogo, “Escriure en una llengua assessinada”:

“Cal molta abnegació, molta tossuderia o molt narcisisme per voler ser l’últim mohicà… i més encara l’últim mohicà d’una llengua que va ser esplendorosa llengua de cort i de literatura, capdavantera a Europa, i que, després d’alguns segles de presència francesa, ha esdevingut el paradigma del patuès. Patuès, una paraula que els diccionaris francesos de l’inici del segle XX definien així: llengua que no disposa de literatura…”

La fiesta que hicimos para celebrar este renacimiento en forma de traducción tuvo lugar tres años atrás exactamente, cuando florecía el cactus solerassus en el jardín de la editorial; una floración espectacular y breve, que dura un solo día. Entre el público estaba Edgardo Dobry, poeta y crítico literario argentino, versado en trovadores no menos que en literatura yídish o en poesía guaraní. Se enamoró de Bodon. Se enamoró tanto que le pasó lo mismo que a Joan-Lluís Lluís: quiso traducir su libro, lo cual viene a ser una forma de escribirlo.


Ha vuelto a florecer el cactus en el momento justo en que su Libro de los finales llega a las librerías, con un posfacio que dice:

“Cuando Bodon escribe Lo libre dels Grands Jorns, "la eternidad", como se titula la primera parte de la novela, era una luz negra en la que solo brillaban el final (los finales) y la nada que sucede inmediatamente a los “grandes días”, los grands jorns del título original. Era el espíritu de los tiempos, y más para un escritor como Bodon, inmerso en el ámbito francés, aunque escribiera en otra lengua y aunque hiciera, en su vida, el camino inverso al de Camus: de Francia a Argelia; el "hombre absurdo" encarnado. También los grandes días son absurdos, en la (gran) parte irónica de esa grandeza, en la rememoración de un pasado lleno de poesía y de guerra que, en todo caso, apenas nos redime. ¿No vuelve a ser hoy, de un modo cada vez más incipiente, aquel espíritu de los tiempos también el nuestro? ¿O será que en los breves grandes libros, como El extranjero y El libro de los finales, hay un precipitado de eternidad —es decir, de lo permanentemente actual—de todo tiempo y lugar?”

Otro escritor argentino, Patricio Pron, ha reaccionado inmediatamente a la lectura de ese breve gran libro. Dice su reseña:

“Sus editores sostienen que "de no haber escrito en occitano sería sin duda uno de los referentes franceses más importantes del siglo XX". La exageración es inherente a la promoción editorial; y sin embargo, es difícil no darles la razón a los responsables de Club Editor tras la lectura de esta novela absolutamente magistral, hipnótica, de una prosa lírica y simultáneamente dura, estocástica en su ritmo, eficacísima en su pretensión de narrar una historia que es tanto la de una desaparición personal como la del final de una lengua, de un proyecto político (el comunismo) que deviene guiñol sangriento tras la Guerra Civil Española, de una relación específica de las palabras con el mundo.”

En una carta eléctrica dejamos dicho que rescatar en una lengua reprimida una obra maestra escrita en una lengua moribunda tenía su punto absurdo. Pues no: la obra ha renacido en una versión magistral que llegará a Buenos Aires. Ahora es otro público, mucho más ancho, quien puede hacerla florecer. Ese público al que nos dirigimos en castellano tal como lo hizo Víctor Català en su libro Retablo, previsto para 1938 y publicado en 1944. Decía su prólogo “en función de apostilla”:

“El atasco que ha sufrido la publicación de este libro reclama una explicación de nuestra parte; pero como las circunstancias no nos permiten hilvanarla con la claridad y la extensión que hubiera sido de nuestro gusto, hemos acordado —según decía cierto personaje, aunque el acuerdo era únicamente entre él y su capote— dejar esta explicación para más adelante.”

Más adelante, siempre más adelante: como los Grandes Días, que vuelven eternamente.



23 de març de 2018

Carta al herrero Llarena

"Nuestro legislador, al recoger en la descripción del tipo penal el adverbio que modaliza la acción (violentamente), elude incorporar al tipo pena el sustantivo que se sugiere. Actúa violentamente quien lo hace de manera violenta, lo que no presenta un contenido típico plenamente coincidente con actuar con violencia."

Lo escribe el juez Llarena en su motivación de causa. Da para encerrar en cónclave a todos los catedráticos de lengua española hasta que propongan un análisis sintáctico de la frase. Y también da para una réplica en forma de prosa limpia, escrita por cierto desde Ginebra, sobre lo que motiva el encierro de un hombre cualquiera. Es de Mercè Rodoreda y forma parte de su novela póstuma La muerte y la primavera. Resulta que vinimos a Madrid para presentarla en la librería Mujeres y al bajar del tren hemos topado con esto.



"Mientras mi criatura y el chico del herrero corrían por los campos en la negra noche o por el bosque o por las Piedras Altas, yo, a solas y como sin pensarlo, iba a ver al preso. Me sentaba a su lado y cuando estaba cansado de estar allí me iba. Un día, sin que le preguntase nada se puso a hablar conmigo. Me dijo que tenía que vivir fingiendo que se lo creía todo. Fingiendo que se lo creía todo y haciendo todo lo que los demás querían, porque si lo habían encerrado cuando era joven era porque sabía la verdad y la decía. No la verdad de los hombres de la cara arrancada. La de verdad… [...] ni los hombres ni las mujeres pueden oír lo que digo… y me decía que todo era mentira. Y antes no querían oír lo que yo decía y ahora no se lo quiero decir. Todo lo que ellos dicen es mentira… los que dicen que una serpiente se volvió de agua… y quieren creer y necesitan creer que si llenan de cemento la boca el alma de la persona se queda en el cuerpo. Y necesitan creer que vendando los ojos de las mujeres que tienen una criatura dentro no se enamoran de otros hombres y que todos los hijos se parecen a los padres… y no saben que si les vendan los ojos es para que la criatura esté mal antes de nacer… no lo ven, pero lo que yo digo es la verdad… Y creen que hay que pasar el río y que hay que morir por pasar el río. Que el pueblo solo puede estar plantado sobre el río en vez de estar plantado en las Piedras Altas o en el bosque de los arbolados y hacer el cementerio en la punta de la Maraldina… Y las sombras de los caramenos no las ha visto nunca nadie. Nadie ha visto nunca una sombra y nadie sabe si el pueblo de esos hombres es un pueblo o es una nube… Pero los vigías vigilan y lo que vigilan no está en ningún sitio… Y van mutilando a los hombres porque dicen que una sombra se juntó con otra… tienen miedo. Quieren tener miedo. Quieren creer y quieren sufrir… sufrir y nada más que sufrir y ahogan a los que se mueren para que aún sufran más… para que sufran hasta el último momento, para que nada sea bueno, y si te arrancan la cara las piedras y el agua es por el bien de todos… y si vives pensando que el río se llevará el pueblo no pensarás en nada más… que te arrastre el sufrimiento pero no el deseo… porque el deseo te hace vivir y por eso les da miedo. El miedo al deseo se los come. Y es para no pensar en el deseo que quieren sufrir y ya de pequeño te mutilan y te clavan el miedo detrás de la cabeza… porque el deseo hace vivir te lo matan mientras vas creciendo… el deseo de todas las cosas… y si cuando eres mayor…"

Traducción de Eduardo Jordá, edición de Alejandro Dardik. Que Rodoreda los tenga en su gloria. Y que seáis muchos los madrileños en asistir mañana a la charla sobre el herrero, el preso y el suicidio en La muerte y la primavera.

8 de març de 2018

El gènere dels àngels: carta sobre unes quantes dones que escriuen

No havia pensat mai en el sexe dels escriptors fins que no vaig venir a viure a Barcelona. 10 anys: un temps que ha presenciat la proscripció de la paraula "sexe" i l'entronització de la paraula "gènere" en qualsevol discurs que es vulgui conforme a les aspiracions de la modernitat. Confesso que m'hi perdo. No em perdo, en canvi, en les reivindicacions d'aquesta vaga que avui no celebro del tot, ja que us escric aquesta carta.

Charlotte Delbo (que podreu llegir magníficament traduïda per Valèria Gaillard el 2019, si el nostre planeta consenteix a tolerar-nos encara), membre de la resistència comunista francesa deportada a Auschwitz, es va trobar, el 1945, que l'Estat francès no li reconeixia la qualitat de deportada resistent, sinó la de deportada política. La distinció no era simbòlica solament, sinó ben material: una minva del 60% de la pensió cobrada. Només un 15% dels resistents homologats per l'Estat francès són dones, una xifra sense cap proporció amb la presència real de les dones en les xarxes de la resistència francesa, a tots els nivells de responsabilitat. Que fins en aquest terreny imperi la "bretxa salarial" t'obre davant dels peus un veritable abisme: el de la convicció en la inferioritat de les dones que determina les decisions de tants homes sensats com legislen pel món.
Avui, dia de les dones, el primer que tinc ganes de transcriure-us és un poema de Charlotte Delbo:

He resistit a la injustícia
que m’ha capturat
i m’ha lliurat a la mort
he resistit a la mort
amb tanta força
que no m’ha pogut treure la vida
per venjar-se
m’ha tret les ganes de viure
i
m’ha fet un certificat
aquí el tinc
signat amb una creu
perquè em serveixi el proper cop.

El meu cor ha perdut la seva pena
ha perdut la seva raó de bategar
m’han tornat la vida
i aquí estic davant de la vida
com davant d’un vestit
que ja no et va bé.

Un infant m’ha donat una flor
un matí
una flor que havia collit
per a mi
ha fet un petó a la flor
abans de donar-me-la
i ha volgut que jo també li’n fes un
m’ha somrigut
era a Sicília
un infant color de regalèssia
totes les ferides es curen
Això és el que em vaig dir
aquell dia
de vegades m’ho repeteixo
no prou com per creure-m’ho.

***

Hi ha la Duras, d'un feminisme herètic, completament incomulgable pel feminisme queer. La seva visió de la sexualitat d'homes i dones. La seva visió de com es relacionen entre ells. A La vida material, que és un llibre que no va escriure sinó dictar des de l'hospital un any abans de morir, i que per això té forma de retalls de conversa, diu això en una peça que es titula "La casa":

"Oblido de dir una cosa que les dones s’han de ficar al cap: no cal fer-se il·lusions, els fills són com els pares. Tracten la dona de la mateixa manera. També ploren de la mateixa manera quan ella mor. Això també diu que res no la substituirà.

Abans era, doncs, així. Abans, ho agafi pel costat que ho agafi, fos el segle que fos de la història del món, veig la dona en una situació límit, insostenible, ballant sobre la corda fluixa per damunt de la mort.
Ara, em giri pel costat que sigui del meu temps, veig la starlette de les oficines mediàtiques, de turisme o de banca, aquesta primera de la classe, eixerida i incansable, al cas de tot, ballant de la mateixa manera sobre la corda fluixa per damunt de la mort.
Ja ho veieu, doncs, escric per no res. Escric tal com cal escriure, em sembla. Escric per no res. No escric ni tan sols per a les dones. Escric sobre les dones per escriure sobre mi, sobre mi solament a través dels segles.
He llegit Una cambra pròpia de Virginia Woolf i La bruixa de Michelet.
Ja no tinc biblioteca. Me n’he  desfet, i de tota idea de biblioteca també.
S’ha acabat. Aquests dos llibres, és com si hagués obert el meu propi cos i el meu cap i llegís el relat de la meva vida a l’Edat Mitjana, als boscos i a les manufactures del segle XIX. El Woolf, no he trobat ni un sol home que l’hagi llegit. Estem separats, com diu M.D. a les seves novel·les.

La casa interior. La casa material.
La primera escola, fou la meva mare. Com organitzava les cases. Com les netejava. Fou ella qui m’ensenyà la netedat, aquella netedat fonamental, malaltissa, supersticiosa, el 1915, a Indoxina, d’una mare de tres criatures ben petites.
El que volia aquella dona, la meva mare, era donar la seguretat als seus fills, a nosaltres, que en cap moment de la vida, passés el que passés, ni els esdeveniments més greus, la guerra per exemple, no ens agafarien per sorpresa. A partir del moment que teníem una casa i la nostra mare, mai no seríem abandonats, enduts per la tempesta, agafats per sorpresa. Ja podia haver-hi guerres, aïllaments per culpa de les inundacions, de la sequera, nosaltres sempre hauríem tingut una casa, una mare i quelcom per beure i per menjar. Crec que fins al final de la seva vida va fer confitures per a la tercera guerra que havia de venir. Acaparava el sucre, els fideus. Es tracta d’una aritmètica pessimista que procedeix d’un pessimisme de base, que jo he heretat totalment."

Ho podreu llegir aquest setembre traduït per David Ilig, un pseudònim darrere el qual s'amaga un home.

***


Hi ha aquestes quatre de la primavera d'enguany: no ho hem fet expressament, però saludem el 2018 amb quatre llibres escrits per dones. No poden ser més diferents, no veig com trobar-hi ni que sigui un tret comú. Perdó, n'hi ha un: l'extrema necessitat d'existir de cada un d'ells. I un altre que no podeu veure: tots hauran sortit de la impremta dirigida per Gemma Romanyà Valls. Ahir dimecres 7 de març, la vam enterrar a Capellades. Va ser un veritable comiat. Impressionava, més que l'església plena de gom a gom, l'agudesa del dol sentit per tots els que l'havien tractada: qui no en sapigués res sortia d'aquella cerimònia convençut que el pas d'aquella dona per la terra ha deixat rastre. Us copio la darrera frase que va voler deixar impresa, en el recordatori que ella mateixa va preparar pocs dies abans de morir: "Per mi el més important és el text." 
Que la seva llavor escampi entre totes les dones que avui es manifesten.






8 de gener de 2018

Cartes d'un país poc demòcrata

Les Cartes completes de Rodoreda i Sales, publicades el 2008, han suscitat lectures apassionades deu anys més tard i surten citades entre els llibres més importants del 2017 a la Vanguardia. Badada? Certs llibres tenen el poder de les llavors, d'esclatar quan tot indica que prosperaran. El 2008, la discussió mordaç entre Sales i Rodoreda sobre com es reconstruïa la cultura catalana sota el franquisme no va suscitar rèplica ni comentari aprofundit en la cultura catalana hipertrofiada pels anys noranta, que il·lustrava alegrement l'adagi "lligar els gossos amb llonganisses" en vigílies de la crisi econòmica. Ara que la crisi és política, lectors com Isabel Sucunza, Jaume Pons Alorda o Gonzalo Torné pouen estímul en aquestes cartes que no tenen por de mullar-se en la realitat. Us en copiem un parell que, tot i tenir quaranta anys, són més fresques que una rosa. Estiguem d'acord o no amb els seus gustos, contenen una gran veritat: les faltes menys perdonables no són les que comet l'adversari sinó un mateix. També són les úniques que es poden rectificar. Sobretot en el furor del combat, convé no equivocar-se de diana. 
  
Ginebra, 30 març 1977

Estimat amic Sales :
Em parleu en les vostres cartes de les grans vendes de La Plaça però no em dieu mai si es ven o no El Mirall. És que la venda s’ha estroncat? Tan bé que havia començat… Es veu que La Plaça vol ser la reina. Què hi farem…
El canvi en la vostra vida em sembla força interessant. Sobretot, tal com dieu, que la cèlebre pensió de la mutualitat és migrada i ridícula. Ara que potser la feina que haureu de fer no us agradarà gens. Però tot no es pot tenir.
Que no hi ha novel·listes a Catalunya? És que n’hi ha hagut mai ? És que no heu tingut sempre els grans problemes per trobar novel·les mitjanament publicables? El mal per a vós és que s’hagin estroncat en Villalonga i en Camarasa. Aquells amb els quals podíeu comptar.
Em dieu que hi hauria la possibilitat que jo, com a antiga funcionària de Comissariat pogués tenir una pensió… Ho veig molt llunyà. Heu de pensar que si de cop tots els funcionaris de la República haguessin de cobrar pensió –n’hi havia més que un foc no en cremaria– no hi hauria prou diners per pagar tanta gent. En fi, ja veurem com gira la mola.
Si us escric poc és perquè en realitat tinc poca cosa per dir-vos. No sé quan baixaré. Si trigo massa em faré enviar els llibres que us vaig dir que m’enviéssiu a Romanyà a on ja sé que van arribar.
A veure si per Sant Jordi es venen força llibres. Més encara que l’any passat. Però potser la gent només pensarà a triar el seu partit polític i un cop triat a votar-lo i, aleshores, si el que s’ha votat no ha sortit, començaran les pinyes perquè com que el país no és demòcrata no és possible que la democràcia hi vagi bé.
Amb tot l’afecte,
M. Rodoreda


Barcelona, 3 abril 1977

Estimada amiga Mercè Rodoreda:
Poc després de tornar de París va arribar la vostra carta del 30 de març, que m’ha donat molta alegria després de tant de temps de no tenir notícies vostres. Veig que no us heu mogut de Ginebra i pel que em dieu dedueixo que hi penseu continuar; recordeu que tinc la claueta de la vostra bústia i digueu-me si voleu que hi reculli la correspondència per enviar-vos-la a Ginebra, ja que no parleu de venir a Barcelona.

Si vinguéssiu faríem una gran xerrada de tot plegat, que per carta fóra massa llarg. Us explicaria el panorama tal com es presenta, que no és gaire encoratjador. Durant quaranta anys, o sigui mentre hi ha hagut el Franco, la sensació de sostenir una resistència contra una tirania ens aguantava. Ara la tirania ja no hi és; ara ja no ens podem fer la il·lusió que si no surten tot de diaris catalans d’allò més macos és perquè ens tenen prohibit de fer-ne. Ara ja no prohibeixen res i tot el que som capaços de fer és el diari Avui.
Jo, naturalment, continuaré sostenint el CLUB, però d’ara endavant amb molta calma. Ja no em basquejaré, com fins ara, per trobar quatre novel·les llegibles cada any. Vós em recordeu, amb tota la raó, com patia per trobar-les; l’esforç que he fet i les garrotades que he rebut només me’ls sé jo. D’ara endavant em limitaré a publicar llibres quan me n’ofereixin de bons i a reeditar els que es vagin exhaurint; publicaré menys que fins ara però serà de molta més qualitat i si de cas passen mesos sense que trobi res de publicable no m’hi posaré cap pedra al fetge.
No crec en pedrolos ni en moixos ni en tereses pàmies; em sembla molt bé que altres publiquin les seves obres, ja que sóc liberal, però per publicar bacinades o lates inenarrables o propaganda comunista més m’estimaria plegar.
Ara ens trobarem amb les conseqüències de 40 anys de franquisme. Les generacions que ens vam criar en temps de l’autonomia ja comencem a tenir anys i ara aniran apareixent, cada vegada més, les que s’han criat sota el franquisme, profundament descatalanitzades. Mentrestant no apareix cap Prat de la Riba ni tan sols cap Macià (que no era res de l’altre món però almenys feia goig); ens hem d’acontentar amb en Tarradellas i gràcies. Ara han omplert totes les parets de Barcelona amb uns grans retrats seus, que diuen: “El nostre President”. L’home hi fa una cara d’adroguer satisfet que esgarrifa.
Però no us voldria deprimir amb les meves depressions; ja em deuran passar. D’una o altra manera Catalunya es deurà refer (bé ho hem de creure). Vós i jo en tot cas –i d’altres– podem tenir la consciència tranquil·la, que hem fet tot el que hem pogut. I continuarem fent-ho.
Em sembla molt aguda la vostra observació: “Perquè com que el país no és demòcrata no és possible que la democràcia hi vagi bé”. Que em fa veure de passada que en matèria de pessimisme no us deixeu pas guanyar per mi; només que vós teniu el do, que us envejo, de ser pessimista amb tota la tranquil·litat.
I res més per avui. No ens torneu a tenir tant de temps sense notícies; la Nuri s’ha quedat a París però tornarà dimarts. Amb tot l’afecte del vostre
Sales

5 de gener de 2018

Ha mort un mag: Aharon Appelfeld

Vaig conèixer Aharon Appelfeld a Jerusalem el 2006, gràcies a un tour d’escriptors, traductors i editors organitzat en ocasió dels vint anys de relacions diplomàtiques entre Israel i Espanya. L’objectiu era fomentar l’intercanvi entre tots dos estats —no, no ho dic bé: entre dos mons culturals, ja que no eren fabricants de xips ni d'armes sinó de llibres els protagonistes de la visita oficial. Durant tres dies, un grupet de plumífers peninsulars vam assistir a uns quants debats sobre literatura contemporània en hebreu. I eren debats de debò: taules en què els tertulians anaven de dret a la discrepància, al desacord, a la discussió viva —a aquesta sal de la conversa que tant esvera els intel·lectuals de casa nostra, potser perquè són fills d'una societat eminentment sedentària.

Una part de les sessions tenia lloc a Tel Aviv, en un gran hotel davant de mar. Al peu de no sé quants pisos de gratacel, des del balcó de l’habitació on jo dormia (o més ben dit, on no aclucava l’ull, de tan intensa que era l’excitació acumulada sentint combats d'escriptors), s’endevinava un jardinet on els veïns duien el gos a passejar. Poca cosa, però encantadora: un tros de terreny oblidat enmig d’hotels de grans cadenes, un desgavell de plantes reptants que no tapaven del tot la closca d’una petita construcció emblanquinada. A l’hora de la posta, quan la llum daura les coses, aquella closca s’imposava a la imaginació: què hi devia haver, a sota? No vaig anar a mirar-ho de prop fins el dia d’anar-me’n. Era un marabut —naturalment.

A Jerusalem, en lloc d’alegres taules de quatre vam sentir un solo inoblidable. Veníem de visitar Yad Vashem. Un home menut, calbo i d’ulls vivíssims ens esperava en un amfiteatre solemne. Va prendre la paraula, lentament, tranquil·lament, i durant una hora ens va explicar la història de la seva vida. Em penso que no he sentit mai una tal densitat de silenci desprendre’s d’una colla de gent. No respiràvem. Quan va callar, ningú va tenir esma de preguntar-li res. No era intimidació, ni tampoc, només, desbordament d’emoció. Era un prodigi. 

D’aquest contacte amb el prodigi, i de la necessitat de transmetre’l, va sortir Flors d’ombra, el primer llibre d’Aharon Appelfeld traduït al català per Eulàlia Sariola, seguit d'En Bartfuss, l'Immortal i de Tsili. I de la visita d’Aharon Appelfeld a Barcelona va sortir aquesta entrevista d’Emili Manzano per a L’hora del lector. Feu el favor, de debò, de sentir-la. L’homenet que hi veureu acaba de morir, i els seus lectors ens sentim desoladorament orfes. 

***

Un dels trets diferencials de la vida catalana dins d'Europa gira al voltant del que se’n diu Holocaust. Viure a França, posem per cas, significa sentir de prop la presència-absència del món jueu, aquest gran tapís que cobria i matisava tot el continent des de les ribes de l’Atlàntic fins al mar Caspi i més enllà. Quan vius a França, hi ha els companys descendents de jueus russos que als tretze anys celebren la bar-mitzvà, hi ha els veïns de replà sefardites d'Algèria que et regalen una plata de cuscús el divendres, i hi ha la placa commemorativa a la façana de l'escola, la teva i la dels teus fills: A la mémoire des enfants, élèves de cette école, déportés de 1942 à 1944 parce qu’ils étaient nés juifs… Quan vius a Catalunya hi ha la manca completa de contacte amb el món jueu, la perfecta ignorància d’una presència jueva incrustada literalment a les parets dels edificis més significadament catalans —com les làpides amb caràcters hebraics “reciclades” pels constructors del Palau del Lloctinent— i, pel que fa a llibres, el contacte esporàdic amb Si això és un home de Primo Levi. De com era la vida a Europa quan hi havia jueus, no se’n sap res: només se’n coneix, molt per sobre, l’extinció —una vaga imatge de filferrades i crematoris, un esdeveniment molt gros que s'etiqueta amb la paraula “horror” i, darrerament, certa fascinació pels nazis, que una literatura dubtosa alimenta sense complexos. 

Aharon Appelfeld protestava quan se'l descrivia com un escriptor de l’Holocaust: no se’n considerava gens. I no se’n considerava, sobretot, perquè ell va viure aquells fets extraordinaris entre els nou i els tretze anys, com si fossin la vida mateixa. Els seus llibres no pretenen registrar les circumstàncies en què un dels principals pobles d'Europa va ser assassinat. En els seus llibres —prop de cinquanta—, un conjunt de personatges es desperten a la vida en condicions d'extrem perill. Tots ells pertanyen al món jueu que va conèixer Appelfeld a la seva terra natal, i de fet són els hereus d'aquesta vida jueva condemnada a la desaparició. El protagonista de Flors d’ombra és un noiet com una orquídia, criat entre llibres i instruments de música, que la seva mare confia a l’única cristiana de qui es refia: una amiga d’infància que es dedica a la prostitució. L’Holocaust, per a l’Hugo, és un prostíbul on comparteix l’habitació d’una dona. La protagonista de Tsili és una noieta retardada que els seus pares abandonen quan els nazis arriben al poble. Plena de paüra i d’impuls, comprèn a l’acte que ha de fugir i se’n va pels camins, amb la pubertat que comença. L’Holocaust, per a ella, és un hivern encauda amb un home. Amos Gitai, el cineasta, li ha dedicat un film. Marina Espasa n'ha parlat amb una sensibilitat aguda en aquesta ressenya, que també em fareu el favor de llegir, si us plau.





















Lluny dels Càrpats que tanquen l'horitzó d'aquestes dues novel·les hi ha el port mediterrani on deambula en Bartfuss, supervivent de la Xoà i emigrat a Palestina, a qui diuen l'Immortal. Les passejades sempiternes fan que topi amb vells coneguts, alguns perduts de vista voluntàriament, perquè són supervivents com ell. Per exemple, l'Schmugler:

«L’Schmugler parlava amb una veu monòtona com qui recita una història inacabable i vergonyosa. Feia cara de més serè i semblava que s’hagués capbussat a buscar paraules, aquest cop per encertar la més exacta: va descriure en detall el gran magatzem de fusta que vigilava d’un cap de nit a l’altre, les bigues que venien de lluny, els camàlics, els intermediaris i l’amo del magatzem. Tenia una capacitat d’observació molt exacta. Feia servir la paraula bigues de tal manera que en Bartfuss va sentir-ne el significat fins al moll de l’os. De sobte, sense venir a tomb, l’Schmugler va dir:
—Muts i a la gàbia.
—¿On vas?
—Al magatzem. L’home, a la nit, torna al seu cau.
—¿Ens tornarem a veure?
—I tant que sí —va fer l’Schmugler amb un gest ample.
En Bartfuss no es va bellugar. Li va caure al damunt l’antic terror. Com en el bosc. Llavors també es preguntaven: ¿Ens tornarem a veure? En Bartfuss va sentir una mena d’afinitat subtil però sòlida amb aquell home turmentat que afrontava una missió superior a les seves forces.»


Pere Antoni Pons va escriure a propòsit d'aquest llibre: "He llegit força novel·les literàriament millors que En Bartfuss, l’Immortal. No crec haver-ne llegida cap, però, que demostri tanta gosadia ètica. Ni que resulti tan inquietant." Aharon Appelfeld, aquest geni de la transparència torbadora, obliga a replantejar el que entenem per valor literari. Poques obres saben dir com la seva que tot ésser viu és sagrat, misteriós i complet com el món. En realitat, no conec cap escriptor que tingui aquest poder de convocar el nostre afany de comprendre. Un afany que, mentre el llegeixes, se sent nu, desvalgut, i primordial.




Nota Bene. Els retrats d'Aharon Appelfeld són fotografies de Blai Tomàs.



23 de juny de 2017

El misteri del provincianisme

El lliurament del premi Crexells 2017 ha anat acompanyat de discursos solemnes i generalitzadors sobre "l'estat del sector editorial en català" i la literatura que en català s'escriu. Entengui's, sobre la incapacitat dels editors a detectar obres que valguin la pena i sobre la pobresa de les novel·les publicades al llarg del 2016 sota segell editorial, ja que Crui és una obra autoeditada després d'haver circulat per quinze editorials —una de les quals, confessem-ho sense embuts, és Club Editor. El veredicte, severíssim, emana de tres jutges en principi qualificats: Jordi Llovet, David Castillo i Jordi Cassassas, president de l'Ateneu barcelonès. Donem-nos per al·ludits.

No he llegit la novel·la de Joan Buades, ja que en vaig rebre un capítol solt introduït per una llarga sinopsi amb comentaris valoratius (no sé qui ha dit als autors que convenia autovalorar-se per estalviar feina als editors) i el cert és que no vaig demanar a l'autor de llegir l'obra sencera. Molts escriptors i lectors trobaran colossal i potser lamentable que amb una simple sinopsi un editor descarti la possibilitat de descobrir una obra qui sap si mestra; però són tants els originals que rebem, i tan abundants avui dia aquells que diuen explorar "la pulsió i la fascinació pel Mal", que reacciono com gat escaldat. En altres paraules, exerceixo el meu lliure albir d'editora, i segur que em deixo perdre obres que valen la pena.

Cal precisar-ho? Si és que Crui val la pena, li desitjo la millor acollida del món i tants lectors com es mereixi. Tant se val que jo em rosegui els punys per no haver sabut detectar-la, el cert és que tot editor celebra l'eclosió d'una obra bona, ni que sigui en casa aliena, perquè enriquirà la literatura. Però no és d'això que volia parlar sinó del que Crui ha desencadenat a Barcelona en la seva condició de novel·la autoeditada. Copio les declaracions que han aparegut a la premsa, començant per les de Jordi Llovet:

“Hi ha escassíssimes novel·les d'idees que vulguin transcendir i anar més enllà de l'anècdota narrativa, tot just L’escanyapobres, de Narcís Oller; per això és d'agrair una obra on traspua el pensament d'Adorno, o Schopenhauer o Benjamin… és tot un descobriment, i és només allò desconegut que ens fa lliures.” (El País)
“Darrerament, el Principat porta una cotilla retòrica enormement cenyida que acaba produint un estat d’opinió amb poc moviment intel·lectual. Crui és una de les poques novel·les d’idees que s’han fet en català. És ambiciosa i amb una qualitat estilística remarcable.” (Ara)
“[Llovet] deplora que la novel·la en català no hagi sigut capaç de tenir una tradició literària de referència [...] i que la narrativa catalana estigui presa d'una cotilla retòrica i d'una llengua altament lexicalitzada, amb un llenguatge ple de tòpics i prefabricat. (El Periódico de Catalunya)
Sieu servits. Per a qui no ho sàpiga, Jordi Llovet és catedràdic de la Universitat de Barcelona i ha ensenyat durant decennis la Teoria de la Literatura i la Literatura Comparada —disciplines en què es veu ben clar que no entra la catalana.

Un altre membre del jurat, David Castillo, poeta i novel·lista, però sobretot responsable del suplement literari de l'Avui des de fa també decennis, ha aprofitat la cerimònia del premi per declarar que "venint del món de la poesia, en general li cauen les novel·les de les mans”.

Si mireu els articles de premsa veureu que hi surten tirallongues de grans noms, des d'Adorno i Benjamin (citats per Llovet), Manuel Puig i Philip Roth (Castillo) o encara Canetti, Bernhard, Goethe, Handke, Marai o Zweig (Buades). Excusez du peu. Jo no acabo d'entendre quina amanida fa Benjamin barrejat amb Puig i Zweig, ni què cosa és una novel·la "europea", ni per què els únics referents d'aquests ínclits lectors quan parlen d'Europa són d'Europa central —i encara, la mainstream, ja que no deuen haver llegit Rochman o Amery, posem per cas. Però és evident que hi ha un dèficit de riquesa en la cultura catalana si un catedràtic i un director de suplement literari no cauen que la literatura catalana conté meravelloses novel·les d'idees com La mort i la primavera o Solitud, que mediten sobre la vocació de l'espècie humana pel Mal, no pas sota el penó de les stars de la filosofia contemporània sinó amb un univers metafòric singular. O que El món de Joan Ferrer pot ser llegida com una estimulant novel·la d'idees en el sentit que escruta la condició d'exiliat com a manera de ser al món, i ho fa des d'una cultura reàcia a assimilar la seva diàspora. Podria ser que aquestes obres fossin en realitat massa originals perquè un Llovet hi vegi cap relació amb Benjamin, però aquest és el misteri del provincianisme. Per dir-ho com Màrius Torres en una carta a Mercè Figueras: "Pocs prejudicis em semblen tan risibles com el d'aquells pedants que només donen valor a les coses grosses, als mots esdrúixols, a les simfonies en to major, a les muntanyes de més de mil metres i a les pubilles de més de quaranta mil duros."

És bo i desitjable que un jurat concedeixi el premi a qui cregui que se'l mereix, sigui una obra inèdita, autoeditada, estampada per Planeta o per Adesiara, amb o sense el Nihil Obstat de Roma. I és anòmal, nefast i grotesc que el jurat del Crexells emeti els veredictes que he llegit als principals diaris del país. Una ocasió més de transmetre al públic el tòpic carcamal segons el qual la literatura catalana és, ha sigut i serà una franca porqueria. Que els autors que hagin publicat alguna novel·la el 2016  em perdonin si no prenc nominalment la seva defensa; entraríem aquí en el terreny de l'opinió personal, i es tracta justament d'evitar-ho per defensar una cosa que ens és necessària a tots els qui ens dediquem a la literatura: la paraula pertinent. Que poc que ho són les que es van pronunciar ahir a l'Ateneu en roda de premsa. Però brams d'ase no pugen al cel.


28 de febrer de 2017

Lliçons de literatura catalana amb Redoxon

No sé si sabeu qui era Armand Obiols: un home doble, des del nom (Joan Prat i Esteve segons el registre) fins a l'estat civil i la llegenda (casat tota la vida amb Montserrat Trabal, company de vida de Mercè Rodoreda), un exiliat republicà que va passar la dècada dels 40 a França i que pot ser que il·lustri el fenomen de la "zona grisa". Però hi ha una cosa que Armand Obiols va fer simple: posar-se absolutament al servei de Mercè Rodoreda. No sé de cap altre home que hagi consagrat la vida al talent d'una dona. I Obiols em fascina, entre altres coses, per aquesta consciència aguda d'on era per a ell la veritable utilitat, el sentit de la pròpia existència. Servint aquella obra que va contribuir a fer gran, Obiols ha jugat un paper decisiu en la literatura catalana.

Des que Rodoreda reprèn l'escriptura en plena guerra europea fins a la mort d'Obiols, tota pàgina escrita per ella és llegida, analitzada, comentada per ell, i afinada fins a l'extrema execució gràcies al diàleg que han establert i que no trencaran mai, tot i els abundants daltabaixos de la seva relació. Ho podeu resseguir gràcies al volum Cartes a Mercè Rodoreda, que recull totes les que Rodoreda no va destruir després de morir Obiols. A partir de l'any 60, el format de les cartes d'Obi (així li diu ella) no varia i respecta escrupolosament quatre seccions: el temps que fa a Viena, la seva salut (mitja dotzena de grips anuals curades amb Redoxon i una sèrie de radiografies dels pulmons que fan dir al metge de capçalera: Fumi un sol paquet de cigarrets al dia), els microsuccessos de la vida d'un traductor a l'Agència Internacional de l'Energia Atòmica, i la literatura. La que escriu Rodoreda, minuciosament. La que es publica a Estats Units, a França, a Espanya. I la que es publica a Catalunya. Obiols és un lector voraç i un mestre sistemàtic: Rodoreda, si vol arribar amunt, no pot no haver llegit segons qui, segons què. Com, per exemple, els grans contistes nord-americans, que comença a llegir l'any 41 a Limoges gràcies a "una austríaca jueva (o al revés) horrible com un ogre i bona dona" que li ensenya anglès.

Però siguem precisos. No és per instruir Rodoreda que Obiols es posa a llegir sistemàticament les novel·les que es publiquen a Catalunya, sinó per aclarir un misteri: com és que, per tercer any consecutiu, Rodoreda ha rebut carbassa al premi Sant Jordi amb tres obres majors (les que nosaltres coneixem com Jardí vora el mar, La plaça del Diamant i La mort i la primavera). ¿Tanta competència literària hi ha a Catalunya d'ençà de la Guerra Civil? Al llarg de l'any 1962, mesos abans i després que surti La plaça del Diamant, Obiols llegeix com un cuc empassa terra: llibre rere llibre. I els comenta per carta. Són comentaris fets sense concessió, inclements però mai arbitraris, i sempre amb un sòlid fonament. En una carta escriu: "Estic convençut que en català només es pot escriure seriosament des de l’exili. O des d’un poblet remot, a molts quilòmetres de distància del món literari barceloní." Això mateix podríem dir nosaltres de la crítica literària. Ningú com Obiols ha llegit la literatura escrita en català. Es pot discrepar del seu gust, però els seus motius són de pedra picada.

Ara que comença la traca de les ressenyes fetes des del rovell de l'ou barceloní per mor de la Diada i de la bona salut del llibre en català, ens han vingut ganes d'oferir-vos un collaret de comentaris d'Obiols a Rodoreda.  Aquí els teniu.


***


26.9.61
Tinc moltes ganes de llegir La mort i la primavera. Treballa amb calma, perquè has arribat a trobar el que molts escriptors no acaben de trobar mai: un estil. I és això, precisament, el que salva per sempre les obres.

18.12.61
Tornant a la qüestió dels premis: no té la menor importància. Tot i que considero que La mort i la primavera, tal com la vas enviar, no estava encara prou treballada, estic segur que és molt millor que qualsevol de les novel·les que han tingut més vots. Altrament, com Colometa [La plaça del Diamant] no es tracta de  saber si està més bé o menys bé que les altres. Està en un altre pla, és a dir, en el pla de la literatura, mentre que la immensa majoria de les novel·les catalanes que conec (i de les que no conec també, perquè, si no, ja es sabria) està en un pla totalment extraliterari. Colometa i la Mort són obres de creació. No crec que en tota la prosa catalana hi hagi un personatge tan vivent com Colometa, ni un poble tan al·lucinant i real com el de la Mort. En el fons no m’estranya gens que els jurats de Barcelona no ho acabin de veure. Inclús et diré que és bon senyal.



24.5.62
Tot el que vaig llegint d’escriptors catalans em confirma que actualment ningú no escriu el català com tu. Estic llegint un volum d’Homenots, de Josep Pla, que m’han deixat avui. És distret i, sovint, incisiu; de tant en tant té una certa profunditat. Però el famós estil d’en Pla era una pura llegenda; entre popular i encarcarat, molt deficient.


4.6.62
El mal del 99% dels escriptors catalans ve del fet que són purs aficionats: gent que escriu, amb escassa ambició, una estoneta després de sopar i alguna tarda de diumenge. Gent mandrosa: incapaç de trencar-se el cap i, ja no cal dir, de perdre la salut, per arribar a dir alguna cosa.





7.6.62
He acabat Érem quatre, de Ferran de Pol. En principi, el canevas no està malament. Recorda una mica El tresor de la Sierra Madre. Però li passa el que passa al 90% d’escriptors catalans. Per mandra, o perquè no donen més de si, tot els queda a mig fer, com si sempre es quedessin al primer raig. Resultat: un melodrama, amb falles constants de bon gust, on tot queda encastat com Déu vol: la mitologia mexicana, la psicologia dels personatges i la “intenció”; un llibre a mig mastegar, que hauria pogut estar molt bé —a mans d’un altre.


En canvi, La maroma, de Folch i Camarasa —n’he llegit més de la meitat— m’agrada bastant. Hi ha trossos divertidíssims, el to no falla mai i l’escriptura és correcta. És una pena que el món d’aquest minyó sigui, fet i fet, massa banal. Però, en fi, dintre les limitacions d’aquest món, la novel·la és pràcticament excel·lent.




27.6.62
Avui he llegit una novel·leta de M.A. Capmany: Tana o la felicitat. És, en realitat, com els contes. Ben feta, intel·ligent, però lleugerament encarcarada, poc natural, amb una subtilesa excessiva. Una mena de Benguerel, amb millor gust, menys amanerat, més fi. Li manca, però, en absolut, la força, l’escalfor humana, l’evidència, és a dir, totes les qualitats reals que necessita un escriptor. 

Aquesta impressió que tens que no podràs escriure mai més de la manera que vas escriure la Plaça, és una simple impressió. Un dia et llevaràs i, no sabràs per què, et posaràs a escriure 12 hores seguides. I l’endemà. I l’altre. I escriuràs una novel·la rodona en dos mesos. Serà degut a un equilibri d’humors, a un to especial de la llum, etc. La mort i la primavera es fa a poc a poc perquè l’havies madurat poc. Però és una novel·la que perquè sigui bona s’ha de fer a poc a poc.

Avui he vist a Le Monde una cita de Valéry: Le spontané est le fruit d’une conquête. Il n’appartient qu’à ceux qui ont acquis la certitude de pouvoir conduire un travail à l’extrême de l’exécution [La sensació d’espontani es conquereix. I només la conquereixen aquells que han adquirit la certesa de poder dur un treball fins a l’extrema execució]. I el mal general de la literatura catalana, aquesta sensació que dóna —sobretot la novel·la— d’ésser feta per aficionats, és aquesta manca d’exécution. La pressa. L’acontentar-se de les coses a mig fer.



16.7.62
He acabat de llegir un llibre de contes de Calders; és molt original, molt divertit, ric, inesperat. És lamentable que no escrigui una mica millor, en el sentit del seu propi estil —és a dir, de l’estil neutre, sec, una mica administratiu que tant escau a la seva visió del món. Sense aquest defecte seria, en el seu pla —limitat, és clar— un escriptor de primer ordre.





23.7.62
He anat llegint llibres catalans: Plou i fa sol, de Sarsanedas; quatre contes, el primer molt discret, els altres tres, ben fets però que pequen de “subtilesa” —com certes coses de Capmany— és a dir: un té la sensació que l’autor vol dir certes coses, però no hi ha manera de saber quines; a la llarga, residus de la influència de Riba: deliri del circumloqui, del sobreentès i de l’al·lusió. Vestir-se per morir, dos contes llargs de l’Espinàs; el primer molt fluix, el segon —de la guerra— relativament bo; potser la millor cosa que ha fet. He llegit, també, un llibret d’aforismes de Joan Fuster; és, sense comparació, el més intel·ligent de tots, el més madur, el més culte.




26.7.62
Pedrolo és allò que sol dir-se’n un graponer. Però té indiscutiblement instint de novel·lista. Pelat com una rata, amb un estil depauperat i amb una visió del món d’una gran sordidesa…




27.7.62
A Catalunya s’escriu bastant i —en conjunt— potser amb més responsabilitat que abans. Cap dels escriptors que he llegit passa d’uns certs límits, però això és normal en totes les literatures dels països que tenen l’àrea geogràfica de Catalunya (Dinamarca, Suècia, Noruega, Holanda, etc.). Aquests països han donat tres o quatre grans escriptors cada un —i molts de segon o tercer ordre. No es pot demanar més. Tu pots estar tranquil·la.


29.7.62
Avui he llegit les Històries naturals, de Joan Perucho. És un llibre bastant divertit, paròdic, que passa cap a l’any 1840. Hi ha una història d’un vampir que actua durant la guerra carlista i que arriba a mig emmetzinar el general Cabrera. Si tot plegat fos menys esquelètic, seria un llibre de primera. L’ambient científic de l’època està molt ben evocat; els paisatges de Catalunya, també. La barreja de personatges reals i imaginaris és reeixida. Però és un llibre fet massa en fred i queda, finalment, fluix, sobretot si es pensa en l’enorme partit que es podria treure del tema i de l’època. És una pena. Com els millors llibres catalans que he llegit darrerament, li manca gruix. Sembla, en realitat, un projecte de llibre.




2.8.62
Fa alguns dies llegeixo a estonetes un llibre de Salvador Espriu (Anys d’aprenentatge) que conté una novel·la —Laia—, una col·lecció de contes —Aspectes—, una novel·leta —Miratge a Citerea— i unes proses líriques —La pluja. Són obres escrites i publicades abans de la guerra, revisades posteriorment. Em sembla que ja les havia llegides quan es van publicar. El vaig començar a llegir per curiositat (sembla que, d’uns anys ençà, té un gran prestigi; ha prologat una infinitat de llibres; la Capmany el considera el seu mestre; fa un parell d’anys va publicar un llibre, que he demanat —La pell de brau— i que diuen que és molt bo). He de reconèixer, de totes maneres, que la relectura de les obres que t’he anomenat no m’acaba de convèncer. No és que estigui malament. És bastant original —amb certes influències, per exemple, de Valle-Inclán. Però és ensopit. Massa literatura, dissimulada amb sequedat.


6.8.62 / 10.5.62
La Plaça és tan bona que pot agradar a gent molt diversa per motius molt diferents. És el secret dels grans llibres. A mi, el que més m’interessa de la Plaça, el que més m’impressiona, és una mena de buit interior, una mena de pou al·lucinant que encara no sé com definir i que no sabria dir com has aconseguit. Aquest buit em fa pensar en el tema de L’Être et le Néant de Sartre (ce qui compte dans un vase c’est le vide du milieu, més o menys). És el buit final de tota vida humana, com el buit d’una gerra, una mena de buit metafísic, que és el buit de no-res que hi ha darrera de totes les sensacions, passions i sentiments, i que et va sortir per miracle, encara no sé com.


18.12.62
He llegit més de 200 pàgines de la novel·la de Sales [Incerta glòria, traduïda al francès el 1962]. Hi ha coses realment esplèndides —moltes. És incomparablement superior a tot el que han publicat els Pedrolos, Espinassos, Capmanys, Sarsanedas, etc. Em plauria llegir-la en català —la traducció francesa sembla bona, però la trobo, en certs indrets, massa literal. No sé si les altres 200 pàgines són com les primeres. Si ho són, Incerta glòria, desigual, una mica artificial a estones —poques—, una mica outrée —just una mica—, és una esplèndida novel·la. No entenc com Sales ha pogut tenir la idea d’escriure’n una en col·laboració amb Benguerel. No-ho-en-tenc! Te la duré divendres. Llegeix-la, perquè realment val la pena. No comprenc com l’he tinguda tant de temps a l’armari sense llegir-la mentre llegia dotzenes de novel·les catalanes sense suc ni bruc. La plaça del Diamant i Incerta glòria són les dues millors novel·les publicades d’ençà de Solitud.

***

I si parem aquí és perquè aquí para Armand Obiols la seva cura de lectures catalanes, abans de començar una nova cura de Redoxon. Ja ho sabeu: per Sant Jordi, vitamina C!

Nota bene. Si voleu saber qui era Obiols, heu de llegir tres llibres sobre Rodoreda. Dues biografies del 1991 que han conservat tot l'interès i la vigència: Contra la vida, la literatura de Montserrat Casals (que va ser la primera de treballar a fons l'epistolari Obiols-Rodoreda i de fer preguntes pertinents sobre l'experiència d'Obiols durant la guerra a França) i Mercè Rodoreda de Mercè Ibarz (que ofereix una reflexió profunda i sòlida sobre l'obra de Rodoreda i les circumstàncies en què va ser escrita; una frase a tall de mostra: "Una lectura global de les novel·les, amb les pauses obligades dels contes, fa al lector l’efecte de trobar arreu les molles de pa de La Mort i la Primavera arreplegades per Mercè Rodoreda pel camí de la vida i de la literatura"). I, més recentment (2004 en castellà, 2008 en català) l'assaig, també d'Ibarz, Rodoreda, exili i desig, on trobareu l'expressió "home doble". Queda per investigar i escriure el capítol dels anys 1942-46 a Bordeus, durant els quals Obiols va haver de treballar per l'organització Todt.